— ¿Cómo está el hombre más guapo de este mundo? —preguntó Ilan al teléfono.
— ¿Qué quieres? —refunfuño Abner, molesto de que su amigo interrumpiera su sueño a lado de Calisto.
—Es muy temprano para estar de mal humor, querido —señaló su amigo.
—Espero que sea importante el motivo por el que me despertaste —dijo con voz amenazante.
— ¿Qué?, ¿tan mal estuvo tu noche?
—En realidad no, estuvo perfecta —aseguró Abner mirando a su lado a Calisto profundamente dormida.
— ¿Y la señorita Melker?, ¿cómo