HUIR DE MÍ EMPEORA TODO
Con ese pensamiento en mente, Calisto llegó al departamento que compartía con Abner.
Los amigos de este, Ilan y Kenzo lo acompañaban.
— ¡Ahí está!, nuestra nueva compañera de fiesta —exclamó a todo pulmón Ilan.
Calisto sonrió tímidamente.
—Hola, chicos —saludó con calma.
—Baja la voz, nos dejarás sordos a todos —reclamó Kenzo masajeando sus sienes. —Calisto, cariño, ven siéntate, estamos rememorando todo lo de noche, ¡estuvo divertidísimo!, no había bailado tanto desde h