La dichosa cena tenía a Calisto demasiado inquieta, utilizó uno y miles de pretextos para no asistir; pero fue imposible, daba la impresión de que la vida misma conspiraba en su contra; pero ella sospechaba que esa conspiración tenía nombre y apellido, Abner Barbaren.
Estuvo segura cuando se enteró que la cena se llevaría a cabo en el restaurante del hotel en el que se hospedaban ella y Ulises, ya que el líder de los Barbaren también se quedaba ahí.
— Que conveniente — renegó, lanzando su mal