Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 42: Otro nuevo golpe de la vida.
Al día siguiente, la casa continuó en un silencio inquietante. Los relojes parecían marcar el paso del tiempo con una melodía fúnebre, y las sombras de la ausencia de su madre se proyectaban en cada rincón.
Hasta el gato, siervo fiel de su madre, parecía haberse sumido en una tristeza abrumadora. Se arrastraba por la casa con un maullido lastimero, como si también buscara a su dueña perdida.
Por la tarde, cuando Falconer la vio, la invitó a salir a dar un paseo por el jardín.
—Vamos mi amor, u