Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 43. La procesión va por dentro.
Lo que ocurrió después fue muy doloroso para Laudina, sintió que el mundo se le derrumbó encima, el dolor en su pecho era insoportable, saber que nunca más podría ver la pequeña carita de su luneta, no la vería crecer, ni caminar, ni llamarla mamá.
Se dejó caer en el suelo, deseando que también ella dejara de respirar para ir al lugar donde estuviera su hija.
El dolor era tan grande, que tenía la sensación de que le habían perforado el corazón con un filoso cuchillo, no supo cuánto tiempo estuv