Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 36: Una mujer cobarde.
Hicieron el trayecto en completo silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos, pero sin exteriorizárselo al otro. Bajaron del auto y como unos autómatas caminaron a la casa, entraron a la habitación del bebé, sin embargo, la tensión entre ellos era innegable.
Cada uno pensaba que una vez que saliera de allí, iría a su propia habitación, sin embargo, cuando ambos se giraron y se tropezaron saltaron chispas, sin pronunciar palabra, él la tomó por la nuca y la besó con absoluta devoción.