Capítulo 77: Un niño familiar.
Tres años después.
Los dedos de Claudia trabajaban con destreza, enrollando la cinta rosa pálido entre los rizos rebeldes de Alanis.
El sol se asomaba por la ventana, bañando la habitación con un suave resplandor, pero no lograba alcanzar la tensión que se había instalado entre madre e hija.
—No, mami, Alanis quiele su pelo suelto como tú y Anlea —protestó Alanis, alzando sus pequeñas manos para tirar del moño a medio formar.
—Alanis, cielo, necesitas llevar el pelo recogido para la escuela;