Capítulo 70: Consecuencias rápidas.
Las manos de Wanda temblaron ligeramente cuando acostó al niño en el asiento trasero. Un suave murmullo tranquilizador escapó de sus labios para calmar el tenue sollozo del pequeño.
Con movimientos rápidos y de temor, se colocó frente al volante y el motor ronroneó bajo su tacto.
Sorteó el tráfico con una calma que contradecía el caos de sus pensamientos, y el espejo retrovisor le devolvió la imagen del bebé: un pequeño peón en un juego mucho más grande de lo que él podía comprender. Respiró h