73. Estás herido
73. Estás herido
«¡Ten cuidado!»
Bella abrió los ojos abruptamente; el olor a desinfectante impregnaba la sala de espera, mezclándose con el murmullo lejano del personal médico. Ella permanecía sentada en una de las sillas, con las manos entrelazadas sobre su regazo.
No sabía cuánto tiempo llevaba así, inmóvil, pero cada segundo que pasaba se sentía más largo que el anterior.
¿Por qué demoraban tanto?
El médico le había asegurado que las heridas de Elijah no eran graves. Solo se trataba de una