40. ¡Muérete, infeliz!
40. ¡Muérete, infeliz!
Layla movió los labios, pero no llegó a pronunciar palabra. La mano de Nathan se deslizó por su dorso, quitándole el teléfono.
—Si hay alguien en quien podemos confiar, es Justin, cariño. Deja que se haga cargo de llevar a tu amiga a casa.
Layla negó.
—No creo que sea una buena idea, ellos…
—Te he enviado una dirección a tu móvil. Hazte cargo, por favor —dijo, interrumpiendo a Layla.
Ella abrió los ojos como platos. Definitivamente, no era una buena idea. Livi no dejaría q