33. No tienes remedio
33. No tienes remedio
Livi bebió un sorbo de café y dejó la taza con una tranquilidad inquietante sobre la mesa. No había visto a su amiga en días. No es que ya no estuviera preocupada por su boda y el cambio de novios, pero tenía sus propios problemas. La última cena con sus padres no resultó como imaginaba.
A sus veinticinco años podía decir que era una mujer hecha y derecha. Una mujer adulta que podría aceptar cualquier cosa, menos el divorcio de sus padres. Fue tan sorpresivo que aún no se r