34. Déjame con la miel
34. Déjame con la miel
Layla tomó su bolso apenas colgó el llamado y miró a Livi.
—Lo siento, cariño, me tengo que ir. Nathan me necesita en la oficina con urgencia.
—¡Espera! —pidió, tomando su mano—. Hay algo que tienes que saber sobre Kevin.
Layla negó.
—Me lo dirás, luego. Mi esposo me espera —respondió y salió del restaurante con prisa.
Livi fue detrás.
—¡Espera, realmente es importante! —gritó, atravesando las puertas de cristal, pero antes de llegar a Layla, un fuerte brazo le impidió ava