CAPÍTULO 40
STEVEN
—Sarah, búscame dos asientos en el primer vuelo a Fiumicino —exclamo mientras paso por delante del escritorio donde mi secretaria está trabajando en el ordenador.
—Steve, tienes varias citas estos días...
—Aplázalas todas hasta la semana que viene, debo irme cuanto antes y Alan vendrá conmigo —le ordeno, no quiero que siga recordándome mis compromisos.
Quiero a Sarah como a una hermana, pero desde esta mañana mis prioridades han cambiado, Alan me ha inculcado la semilla de la