STEVEN
¡Esta mujer me va a volver loco! Lo juro.
Me visto rápidamente y, desde el interfono del ático, marco el número de extensión de Alan.
—Ven aquí inmediatamente —le ordeno en cuanto me responde.
Me pongo un par de zapatos cómodos, cojo la cartera, que meto en la parte trasera de los vaqueros, y me dirijo al ascensor, que acaba de llegar a la planta.
Alan sale, paralizado.
—¿Qué ha pasado? —pregunta, preocupado.
—Olivia me llamó, estaba muy agitada... dice que alguien las está siguiendo y n