STEVEN
Llego a casa a las cinco de la mañana.
El ascensor privado que accede al ático de Parker Estate se abre con el habitual sonido de alarma.
Me lo instalaron hace años, después de que una mujer, logró burlar al guardia, se colara dentro, violando mi intimidad.
Afortunadamente yo estaba en el sofá viendo la pantalla grande del televisor y la bloqueé en las puertas del ascensor, la señora tenía la intención de que la noche que acabábamos de pasar juntos se convirtiera en una gran aventura amo