Gina se marchó de la cocina hasta la puerta de la casa, volviendo segundos después riendo sin poder parar
— La limusina señora viene hacia la casa, usted tenía razón el señor está tan nervioso que se ha marchado sin usted — me dijo haciéndonos reír a Rosana y a mi tambien
— Cariño lo siento, estoy nervioso y me he marchado sin ti, podrás perdonarme — me dijo mi marido cuando entró en la cocina
Giuliano me ayudó a andar hasta donde estaba el vehículo, teniendo ya el chofer la puerta abierta. En