El resto del día fue muy tranquilo, ya que mi hijo no era para nada un llorón, solamente se despertaba cuando tenía hambre o cuando se sentía molesto por el pañal sucio. Por la tarde Giuliano se encerró en su despacho y yo me fui al dormitorio de mi hijo sentándome en la mecedora que había al lado de su cuna para leer un libro o bien para mirar cómo dormía. Cuando ya cayó la noche y terminamos de cenar, Giuliano se marchó a su dormitorio y yo me quedé un rato más en el salón porque tenía que rep
AZAHARA
GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS POR APOYARME CON ESTA HISTORIA
AUNQUE NO SÉ COMO ACABARA, ME GUSTARIA QUE FUERAIS PARTE DE ELLA
GRACIAS POR LOS HALAGOS Y POR LAS CRITICAS, ASI ME HACEIS QUE SEA MEJOR ESCRITORA