Me desperté por la mañana escuchando como golpeaban la puerta de la habitación, cogi la sabana de la cama tapando mi cuerpo con ella y aún estando medio dormida abri la puerta viendo a Mario con la mano apoyada en el marco
— ¿Puedo pasar? — preguntó
— Claro pasa estas en tu casa — respondí sin poder terminar de abrir los ojos,
— Duchate con agua fría y así te espabilaras, pero venia a decirte que volvemos a Milán dentro de una hora ¿Quieres que te pida el desayuno aquí en la habitación? — me