Enfade tanto a la amante de mi hijo cuando le escupí en su preciosa cara, que me dio un puñetazo en la cara haciéndome sangrar por la nariz, Giuliano al ver la sangre que me salia, se acercó a nosotras cogiendo a su amante por los brazos apartandola de mí, mientras que ella no hacía más que darle puñetazos y patadas a mi marido hasta que él logró calmarla. Cuando se atrevió Giuliano a soltarla, Arianna tenía la cara tan roja que asustaba señalandome con su dedo.
— Me lo pagarás zorra, esto no