Llame a Giuliano desde el avión para decirle que ya volvía a Milan, cuando llegamos baje las escalinatas viendo la limusina en la misma pista y a mi marido apoyado en una de las puertas del vehículo. Me acerqué a él, rodeando su cuello con mis manos besando sus dulces labios, rodeando Giuliano mi cuerpo con sus fuertes brazos.
— Te he echado de menos princesa — me dijo
— Yo también, estaba deseando volver a tu lado — respondí
— ¿Cómo está tu padre? — preguntó
— Está bien, dentro de dos días le