CAPÍTULO 91. Una promesa
Pero mientras Lauren parecía a punto de estallar, Mark, en cambio, estaba sorprendentemente relajado. Se dejó caer en el sofá como si el día hubiera sido apenas una reunión larga y la miró con una calma que habría tranquilizado a un toro bravo.
—Sí —respondió con naturalidad—. Mañana todo el mundo lo sabrá, y sobreviviremos.
—Tú estás demasiado cómodo con esto.
—Estoy feliz —corrigió él y Lauren se giró conteniendo el aliento.
—¿Feliz?
—Sí. No todos los días una mujer brillante acepta casarse c