CAPÍTULO 53. Una mujer con un plan
Heidi caminaba de un lado al otro del gran salón de los Ellison con los tacones resonando sobre el mármol pulido, tratando de mantener la compostura mientras esperaba que el señor Ellison terminara de hablar con su hijo en el despacho contiguo. La casa seguía siendo tan imponente como siempre, silenciosa, ordenada, fría. Y, aun así, aquella mañana le parecía hostil.
Cuando la puerta del despacho se abrió, el señor Ellison se acercó a ella con una expresión controlada, casi diplomática.
—Lo sien