CAPÍTULO 137. Un conocido
El temblor fue tan evidente que por un momento parecía que a Heidi se le iba a desajustar el esqueleto.
—No deberías meterte en eso… —susurró, y su voz ya no tenía nada de desafío—. No tienes idea de lo que estás preguntando…
—Dime. Un. Puto. Nombre. Ahora —gruñó Mark golpeando la puerta de la encimera junto a su cabeza con el dorso del puño y Heidi gritó sin poder evitarlo.
—¡Azazel…! Se llama… Azazel —dijo al fin, casi en un hilo de voz y el nombre cayó en la habitación como una piedra en agu