CAPÍTULO 136. Un nombre peligroso
Mark sentía que estaba a punto de estallar de la rabia, la frustración y el miedo más grande que un hombre como él podría conocer jamás.
—Como el agua —siseó aguantándose las ganas de decir lo que no debía y un poco más—. Pero tengo una condición: quiero hablar con Lauren cada hora hasta que la transferencia se complete. Si algo le pasa a ella o a mi hijo, puedes olvidarte del dinero ¿quedó claro?
“Como el agua” repitió Boyce.
—Bien, entonces quiero hablar con ella ahora —demandó Mark y del otr