MARCOS SAAVEDRA
Aceleré sin importarme los altos que me pasé o todas esas luces en rojo. Me estacioné cerca del puente y troté hacia él, paseando la mirada en cada mujer que lo recorría. Quería volver a ver a Stella y al mismo tiempo, deseaba que todo fuera una maldita broma.
Entonces la encontré…
Recargada en el barandal, como aquella vez, recibía la brisa que jugaba con su cabello. Parecía que había sentido mi presencia, pues volteó lentamente, mostrándome su hermoso rostro. Había perdido la