KATIA VEGA
—Entonces… ¿Ya te vas a titular? —preguntó Rosa mientras veía el vino en el fondo de su vaso.
—Sí, solo tengo que recibir la autorización de mi sinodal para que pueda presentar mi examen de titulación —contesté con media sonrisa.
—Me siento muy orgulloso de ti —agregó Arturo expresando en su mirada su sentir. Tomó mi mano y la apretó con dulzura.
—¡Sí, mami! ¡Eres muy inteligente! —exclamó Emilia acurrucándose a mi lado en el sillón—. Te extrañé tanto. ¿Volverás cuando por fin termin