KATIA VEGA
—¡¿Cómo pudiste?! —exclamó Noelia mientras Yael la ayudaba a salir de la piscina. Por el centelleo de la pantalla de su celular, estaba arruinado, lo cual me daría más tiempo.
Me aferré a la orilla previniendo irme a lo más hondo, pero cuando quise salir me encontré con ella y su vestido arruinado. ¿Era un buen momento para decirle que no sabía nadar?
—¡No eres nadie, Katia Vega! ¡Solo el juguete de un hombre poderoso que no tardará en desecharte cuando encuentre algo mejor y digno