ANTONIO LARREA
—¿Quieres que te pague? —pregunté confundido, ladeando la cabeza y buscando la respuesta en Mario quien solo levantó los hombros—. Podría hacerlo, pero no le doy mucho a los novatos. Primero tengo que ver tu trabajo y valorar su calidad.
—En verdad estás loco… —dijo en un susurro. Su mirada era la misma que me dedican todos al principio, de análisis y reflexión, no tardaría mucho en verme con aún más horror del que ya me veía.
—Soy un psicópata… ¡Diagnosticado desde los trece a