UGPEM. CAPÍTULO 32. ¡Entonces me cargas!
UGPEM. CAPÍTULO 32. ¡Entonces me cargas!
Liam estaba de pie junto a la única ventana de la cabaña, vigilante, con todos los sentidos alerta, tenía la adrenalina a tope y sentía como si el corazón le fuera a salir volando del pecho de un momento a otro. Pero el silencio en el bosque era tal que si un hombre hubiera pisado una rama a un kilómetro probablemente se habría escuchado.
Mientras, Max buscó en el único armario. Había ropa con olor a guardado, pero estaba limpia, sacó algo que le servirí