UGPEL. CAPÍTULO 23. Un intercambio justo
UGPEL. CAPÍTULO 23. Un intercambio justo
Liam asintió y se acostó junto a ella en la cama, acurrucándola tanto como podía sin lastimarla. No la sintió reaccionar hasta un par de horas después, cuando además de abrir los ojos, su estómago rugió como una pequeña leoncita hambrienta.
—Hola, preciosa.
Max abrió los ojos.
—¡Ay Diosito, ya me morí! —murmuró y Liam se apoyó en un codo para levantarse junto a ella.
—No te moriste pero casi. Me diste el peor susto de mi vida, y te juro que si lo haces d