CAPÍTULO 64. Fue una pena
CAPÍTULO 64. Fue una pena
Alexa sollozaba sobre los labios de Scott.
—¡No te haré daño, mi amor! —musitó contra su boca y él la atrajo para abrazarla con fuerza—. ¡Te quiero, Scott! ¡Te quiero más de lo que jamás podrías imaginar!
Scott la alejó lo justo para observar sus ojos y tomó su boca con desesperación.
Sus labios se encontraron y se fundieron en un ardiente beso, en el que no existía nada más que el deseo y el dolor del momento. Scott sentía como si le estuviera consumiendo por dentro,