CAPÍTULO 54. Una palabra de seguridad
CAPÍTULO 54. Una palabra de seguridad
—¡Alexa! ¿¡Qué diablos te pasa!? —gruñó Scott, pero por desgracia Alexa no estaba para dudas y menos para responder preguntas.
Le dolía el alma, el corazón, la vida misma, y lo único que podía apagar aquello o al menos controlarlo un poco era que le doliera él. Porque aunque Scott Hamilton le dolía, al menos no la lastimaba. Se soltó con brusquedad de su brazo, viendo que no iba a mover ni un dedo, pero apenas Scott la vio echar a andar descalza y furiosa l