CAPÍTULO 55. ¡Dime que me amas!
CAPÍTULO 55. ¡Dime que me amas!
Le arrancó bruscamente las pequeñas bragas y empezó a bombear con los dedos mientras ella gritaba sin control, retorciéndose en la corbata que la ataba al asiento. Scott siguió azotándola hasta que sintió como sus nalgas ardían, y su sexo chorreaba deseo, líquido y oloroso, como una declaración de mujer insatisfecha. Entonces se detuvo, se inclinó sobre ella y besó su mejilla.
—Lo siento nena —dijo clavándose en ella de una sola estocada, tan profundamente que po