CAPÍTULO 32. Encima de mí
CAPÍTULO 32. Encima de mí
Scott quería ahogarla, matarla, descuartizarla, estaba a dos pasos de convertirse en Jack el Destripador, así que solo respiró profundo y cerró los ojos, asumiendo el hecho de que estaba perdido. Había puesto a una loca enojada frente a un funcionario de migración. Nada podía empeorar.
—Bien, señor Hamilton. ¿Quiere explicarme eso de que la intimidad es, y cito: "escasa"?
—Pues no, la verdad no lo quiero explicarle nada, pero no veo que tenga muchas opciones, ¿cierto?