CAPÍTULO 143. Sorpresas
CAPÍTULO 143. Sorpresas
Él se arrodilló frente a ella y sonrió.
—Sí, amor, es un modelo que puedes conducir solo con las manos —le explicó—. Lo mandamos a construir especialmente para ti, aunque sé que muy pronto se lo pasarás a todos los que se atrevan a volver al ruedo, como tú.
—¡Gracias, amor! —dijo ella, sin poder evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos. No podía creerlo.
Scott se acercó a ella y la besó en los labios.
—Te amo, Ale —susurró—. Nunca lo dudes. Cuando dije que haría cual