La sala de estar estaba cálida y acogedora, llena de risas y conversaciones mientras las tres mujeres hojeaban una revista y comentaban sobre los hombres que aparecían en ella. Laura realmente conocía a más de uno de aquellos millonarios. En sus años de vida nocturna había coincidido con muchos de ellos.
Antes de su etapa con el alcohol, Laura había sido toda una chica fiestera, de esas que desprenden una energía tan atractiva como peligrosa. No era una mujer promiscua, pero sí había llevado un