—Ann, ¿qué quieres decir? ¿De qué estás hablando? —preguntó el Sr. Blackwood confundido. Todavía intentaba asimilar lo que ella estaba diciendo. ¿Cómo encajaba él en todo esto?
—No te hagas el desentendido conmigo. Tú hiciste esto, ¿verdad? ¡Tú le prendiste fuego a mi casa! —lo acusó descaradamente.
El Sr. Blackwood estaba conmocionado y completamente perdido. —¡¿Qué?! ¿Por qué se te ocurriría pensar algo así? —cuestionó, con la sorpresa grabada en el rostro. Jamás vio venir semejante acusación