Narrador Omnisciente
Dos meses después…
Annabel se presentó a trabajar como de costumbre. Llevaba una blusa blanca muy elegante y una falda negra, una combinación sencilla pero distinguida. Cargaba un bolso negro que contenía algunas fotocopias de documentos, sus identificaciones y, por supuesto, su gas pimienta: ¡esta ciudad es una jungla!
Al llegar a la recepción, Annabel sintió de inmediato que algo no andaba bien. La recepcionista no había llegado a trabajar y podría haber jurado que había