—Lo siento, Mr. Blackwood, pero no puedo seguir trabajando para usted. Deseo presentar mi renuncia a la empresa —respondió Anna.
Mr. Blackwood no pudo tomarse aquello como una broma; la expresión de su rostro delataba su absoluta seriedad. Sin embargo, estaba completamente confundido. ¿Por qué, cuándo y cómo? ¿A qué venía todo esto?
—Miss Ann, no estoy para bromas, hablemos en serio —exigió Mr. Blackwood, intentando probar suerte.
Anna suspiró y sacudió la cabeza.
—No bromearía con algo así, Mr