Annabel frunció el ceño y el corazón le dio un vuelco. —Vale, me da miedo cuando las conversaciones empiezan así, pero dime...
Él sonrió y estuvo a punto de hablar, pero en ese momento vio a su madre haciéndole señas desde la puerta; parecía que estaba a punto de irse.
—Dame un minuto, por favor —dijo Maxwell dando por terminado el baile, y Anna suspiró aliviada. Ambos salieron de la pista de baile y luego él la dejó atrás.
Maxwell se acercó a su madre. Ella estaba sola, pero él sabía que debía