“Lo sé, y he vivido con esa culpa durante los últimos doce años. Tu padre estaba furioso ese día; pensé que solo intentaba asustarte para que cambiaras, nunca imaginé que de verdad te abandonaría allí. Cuando me di cuenta de que hablaba en serio, le supliqué por ti, pero no quiso escucharme. Me amenazó con echarme a mí también si me atrevía a traerte de vuelta. Estaba aterrorizada y, conociendo a tu padre, sabes que tenía razones de sobra para estarlo”.
“¡Vaya! ¿Así que te importaba más la ira