Anna bajó al gran salón y se encontró con Jimmy, quien lucía preocupado mientras ella se le acercaba. —Hola, extraño —le sonrió.
—Nena, ¿a dónde fuiste? —preguntó él con voz angustiada.
—A usar el baño, te lo dije —respondió Anna con una sonrisa convincente; intentar actuar con normalidad le resultaba difícil, porque ¿y si estaba exagerando la mentira?
—Sí, pero ha pasado casi una hora. Me preocupé y le pedí a una de las sirvientas que te buscara, pero regresó y dijo que no estabas en el baño d