No dejaba de jalarme el vestido hacia abajo mientras caminaba a toda prisa hacia mi oficina; me sentía expuesta y no podía evitarlo. Había ido al baño a limpiarme poco después de que él terminara, casi sin cruzar palabra.
Seguía desconcertada por su comportamiento. ¿Qué le había pasado? Hoy no parecía tener el control, era como si se hubiera perdido en la lujuria y no pudiera contenerse. No podía evitar preocuparme por él. ¿Estaba simplemente cachondo o había algo más detrás de lo que pasó entr