24. Dos mujeres: un mismo nombre
María Teresa siente que sus nervios incrementan aún más. Aún así, inclina su rostro, contemplado a Luis Ángel de la misma manera que él lo hace.
—¿Qué es lo que está diciendo…?—murmura en un hilo de voz.
Sabe que el señor Torrealba está borracho, de seguro no es verdad sus palabras. Y aún así, la misma cantidad de sorpresa que recibe es gigantesca.
Luis Ángel se acerca un poco más hacia el rostro de María Teresa. Y ella no se aparta. Toma su mejilla con suavidad.
—Yo a usted…
Esa necesidad