Capítulo 48. Verdades o mentiras.
Dylan O’ Conell.
No tengo idea de cómo debo reaccionar a lo que Cristoff me está diciendo. Me toma desprevenido y es imposible no sentir que la ira hierve en mis venas. Cierro mis ojos y presiono con mis dedos, tratando de controlarme. Con la otra mano sostengo el teléfono tan fuerte, que en cualquier momento destrozaré el aparato.
«Esto no puede estar pasando».
—Esto era lo que más me preocupaba, ¡maldita sea!
Si tuviera algo delante, ya se hubiera llevado patadas y puñetazos, porque tengo