Capítulo 38. Escúchame, por favor.
Dylan O’ Conell.
Alessandra se queda dormida en el camino a casa. Después de que recostara su cabeza al cabecero del asiento, se relajó tanto que su suave respiración es lo único que se escucha en el silencio del auto. Cada vez que hago un alto en algún semáforo o por cualquier otro motivo, me dedico a mirarla y en varias ocasiones, solo reacciono cuando desde atrás otro auto me avisa de que es hora de seguir.
Mirando su rostro tranquilo, no puedo dejar de pensar en lo que estos últimos días ha