Antes de que Lilith salga de allí en su totalidad, Kamill la sostuvo del brazo de manera brusca —. ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre irte sola? ¿Dime como mierda se te ocurre pensar que yo voy a dejarte ir sola? —. Espeta Kamill con sus ojos esmeraldas resplandecen.
— No hay nada que un taxi no solucione, es muy fácil comprar boletos para Boston y largarme de aquí, lejos de ti y de tus aires de preocupación, de lo incorrecto, de lo que puede hacerme daño, lejos de tu ego por quitarme la virginida