— Lilith, no sabes lo que estás diciendo —. Kamill colocó las manos en el volante apretándola, allí las venas se marcan.
— Yo lo sé y tú lo sabes, Becker.
— ¿Qué es lo que sé? —. Kamill se vuelve hacia ella provocando que Lilith sienta la respiración caliente, Kamill era extremadamente hermoso y nadie ni siquiera un ciego será inmune a él.
— Sabemos que tarde o temprano va a ocurrir, tú comenzaste este juego, lo iniciaste el día que fuimos a buscar al encargado de Sacramento allí cuando la made