Hans
Escucharla decir aquello hizo que la poca paciente de Hans llegara a su límite. Arrecostado sobre el asiento se enderezo como un resorte y se aferro con fuerza a los apoyadores del asiento dispuesta a levantarse. Pero una mano lo detuvo. Greta no lo miraba porque estaba concentrada en la mujer del otro lado de la mesa. Solamente levanto su palma sin aflojar su postura.
Hans respiro profundo y comenzó a contar. Lo que sea que Greta planeara tenía que confiar en ella. Además, alterarse en es