Bárbara
Las risas explotaron en el lugar. La cocinera ya había tomado más de tres latas de cerveza y comenzaba a arrastrar las palabras mientras otras pacientes se congregaban en un grupo de más de diez personas, escuchando su anécdota. Hablaban sobre su infancia, experiencias compartidas, anécdotas graciosas.
La competencia había terminado hace unas horas, el público se dispersó y los que querían continuar la fiesta se dirigieron a un almacén cerca de la clínica. Era clandestino definitivament